1. Entendí por qué había estado tirando el dinero

Casi todo lo que había comprado blanqueaba con peróxido. Y el peróxido funciona abriendo el poro del esmalte para sacarle el color desde dentro.
El problema es lo que pasa después: un diente abierto absorbe el café, el vino y el tabaco más rápido que antes. Por eso el amarillo volvía, y por eso yo volvía a comprar. No era mala suerte mía: era el propio mecanismo, que te deja siempre en el mismo sitio.








