1. Las pastas blanqueadoras de Colgate: un cajón entero para nada

Empecé por lo fácil. Cada vez que iba al súper caía otra pasta de Colgate con la palabra «blanqueadora» en la caja, y detrás vinieron las de otras marcas. Llegué a tener cinco abiertas a la vez.
Ahora sé por qué no pasaba nada: una pasta está en contacto con el diente dos minutos y se va por el desagüe. Lo poco que hace lo hace por abrasión, rascando la superficie, y la mancha que está dentro del esmalte ni la toca.
Esto se aplica después del cepillado de siempre, cinco minutos, y se queda trabajando. No cambia tu rutina. Se mete dentro de ella.





